La portería opera con cuaderno
Planillas en papel, nombres a mano y una pregunta que nadie sabe responder: ¿quién está adentro ahora mismo?
Portería, manillas, visitas, vehículos y reportes en una sola pantalla. No te entregamos una plantilla: montamos tu edificio como ya opera —módulo por módulo, regla por regla.
Para edificios, torres y aparta-hoteles en Colombia
Planillas en papel, nombres a mano y una pregunta que nadie sabe responder: ¿quién está adentro ahora mismo?
Veinte apartamentos, catorce anfitriones y quince formas de operar. La administración no ve el edificio completo sin pedir favores.
Manillas, parqueadero, zonas comunes: sin un arqueo con fecha, apartamento y anfitrión, el cobro se vuelve un malentendido mensual.
Todos están construidos y corriendo. Prendes los que tu edificio usa y los demás ni aparecen en la pantalla de la portería.
Una sola pantalla con las reservas de hoy: apartamento, huésped principal, cuántos llegan y cuántos ya se registraron.
Se marca quién entró y quién salió, con hora y nombre de quien lo registró. Si fue un error, se deshace en 5 minutos.
Entrega por reserva, con tarifa del edificio y regla propia para menores. Al cierre del mes sale el arqueo por anfitrión y apartamento.
Marca y placa atadas a la reserva. La portería sabe qué carro puede entrar al parqueadero y de quién es.
La portería le manda al huésped un link por WhatsApp para registrar a sus visitantes, sin discutir en la puerta.
Para torres y aparta-hoteles: la recepción crea la reserva, pide la ficha de check-in y arranca el reporte legal.
Entradas y salidas por día, el día pico y el consolidado de manillas. Filtras el rango y lo imprimes para el consejo.
El edificio ve si cada apartamento reportó TRA y SIRE, antes de que llegue Migración.
Portería, administración y cada anfitrión entran solo a lo suyo. Nadie ve la plata ni los datos del otro.
Ningún edificio opera igual que el de al lado. Un software que te obliga a cambiar tu operación no se usa: se abandona a los dos meses.
“Nosotros no cobramos manillas.”
Cada módulo se prende por edificio. Si no cobras manillas, no hay botón de manillas. Si no controlas parqueadero, no hay placa que llenar.
“Aquí los niños de 10 años sí llevan manilla.”
La tarifa, la moneda, desde qué edad se entrega manilla y quién autoriza una excepción los define el edificio. Programamos tu reglamento, no un promedio.
“El anfitrión no puede ver el valor del contrato.”
Cada dato sensible tiene su interruptor, y lo mueve el edificio —no un soporte en otro país.
“Necesitamos un informe que hoy no existe.”
Somos el equipo que escribe el código, no un revendedor. Un cambio que en una plataforma extranjera es un ticket sin respuesta, acá es una conversación por WhatsApp.
No hay que capacitar a nadie una semana ni cambiar el turno de la portería.
Con el cuaderno en la mano: qué se anota, qué se cobra, qué se discute en la puerta.
Con tus tarifas y tus reglas cargadas. Lo que no usas, no aparece.
Cada dueño sigue con su cuenta y sus canales. El edificio ve el consolidado sin meterse en la operación de nadie.
Una pantalla con la lista del día y dos botones. Quien sabe usar WhatsApp, sabe usar esto.
Una torre con 26 apartamentos en renta corta y 14 anfitriones distintos conviviendo en el mismo edificio, en un solo mes. El arqueo salió con fecha, apartamento y anfitrión —y marcó solas las entregas repetidas del mismo día para revisarlas.
Eso es lo que evita la pelea de fin de mes.
Cuéntanos cómo opera hoy tu portería y te mostramos la pantalla funcionando con tus reglas. Sin compromiso, sin tarjeta.
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